Para evitar lo incendios:
La acción de deshollinar y quitar los vitirficados evita la acumulación de depósitos que pueden inflamarse en la chimenea y propagar el fuego en toda la vivienda.
Para evitar las intoxicaciones:
En un conducto demasiado sucio u obstruido, los gases de combustión no pueden evacuarse correctamente, y suponen un peligro para la salud.
Este gas incoloro e inodoro, que resulta de un proceso de combustión incompleta, puede convertirse en un peligro, si no mantenemos nuestras instalaciones en buenas condiciones de limpieza.
Para ahorrar:
Un conducto sucio perjudica el buen funcionamiento de una instalación y dismunuye su vida útil. en una caldera sucia, la pérdida de rendimiento es del 7 al 8% por cada milímetro de depósito (hollines, sulfatos, vitrificados...)
Para preservar el medio ambiente:
Las concentraciones importantes de hollín en un conducto o una chimenea, además de perjudicar su buen funcionamiento favorecen el riesgo de contaminación de la atmósfera. Una instalación adecuadamente mantenida contribuirá a mejorar la calidad del aire que respiramos.